El pomerania es despierto, alegre, muy vinculado a su familia y notablemente vocal. La convivencia con él se juega casi por completo en dos frentes: gestionar el ladrido desde el principio y no tratarlo como un juguete.
Ladridos: el frente principal
Es un spitz: avisar forma parte de su repertorio. En un piso avisa del ascensor, del rellano, de la calle, y cada aviso se refuerza solo.
Qué hacer
Objetivo realista: que avise una o dos veces y pueda parar. Enseña una señal de fin de aviso y refuerza el silencio.
Identifica qué consigue: si ladra y le hablas, lo miras o lo coges, has pagado la conducta.
Y quítale el puesto de vigilancia junto a la ventana o la puerta.
Tratarlo como perro
Las conductas que se toleran por su tamaño se consolidan igual que en cualquier raza.
Qué hacer
Las mismas normas que a un perro grande, y no cogerlo en brazos cada vez que se pone nervioso: le quitas la posibilidad de gestionarlo por sí mismo.
Manejo y manto
Doble capa que muda de forma abundante y necesita cepillado regular.
Qué hacer
Cepillo asociado a comida desde cachorro, en sesiones de un minuto.
Y nunca rapar: en esta raza el rapado puede alterar el crecimiento del pelo de forma permanente.
Salud que afecta a su conducta
La luxación de rótula y los problemas dentales son frecuentes en razas miniatura. Un perro con molestias tolera menos y se irrita antes.
Qué hacer
Ante cojera intermitente o saltitos con una pata, revisión veterinaria. Y cuidado con los saltos desde el sofá.
Reactividad con perros grandes
Ladrar es su forma de conseguir que un perro grande se aleje antes de llegar. Y suele funcionar.
Qué hacer
Distancia y capacidad de elección, nunca en brazos para saludar.
Cachorro de pomerania: los primeros meses
El ladrido y el manejo son lo que después cuesta.
Qué hacer
Normas claras desde el día uno, cepillado asociado a comida, y socialización amplia sin exponerlo a perros bruscos.
Dos formas de que te echemos una mano
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Trabajamos en tu casa y en tu calle, que es donde aparece el problema. Un pomerania se comporta distinto en un centro de adiestramiento que en el rellano de tu escalera.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo consigo que ladre menos?
El objetivo alcanzable es que avise y pueda parar, no el silencio: es un spitz y avisar forma parte de la raza. Reduce el acceso a los puntos de vigilancia, deja de pagar el ladrido en cualquier forma y refuerza activamente el silencio.
¿Se le puede rapar en verano?
No. En esta raza el rapado puede alterar el crecimiento del pelo de forma permanente, y además la doble capa también protege del calor. Lo correcto es cepillar a fondo, sobre todo en la muda.
¿Por qué gruñe cuando lo cojo o lo cepillo?
Suele ser incomodidad con el manejo, no carácter. Se previene acostumbrándolo desde cachorro con comida y sesiones muy cortas. Castigar el gruñido solo consigue que deje de avisar.
¿Es buena raza para un piso?
Sí por tamaño, siempre que se trabaje el ladrido desde el principio. Es el punto que más conflictos vecinales genera con esta raza.
