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Cómo educar a un pomerania

Un spitz nórdico en miniatura. Y los spitz avisan: eso es lo que hay que gestionar desde el primer día.

Lo que te contaron y lo que pasa en casa

Es un perro de bolso

Es un spitz nórdico reducido de tamaño: por dentro no tiene nada de perro de bolso

Desciende de perros de trineo y de guarda del norte de Europa. Conserva el carácter despierto, la voz y la tendencia a avisar de todo.

Ladra porque es nervioso

Ladra porque los spitz avisan, y porque cada aviso le funciona

Es la queja número uno con la raza y la que más rápido se enquista en un piso, donde los estímulos son constantes.

Como es pequeño, se le puede consentir

Es de las razas donde más rápido se instala el "síndrome del perro pequeño"

Gruñir, exigir, no dejarse manipular. Nada de eso es carácter: es lo que ocurre cuando se le perdona lo que a un perro grande se le corregiría el primer día.

Con ese pelazo bastará cepillarlo de vez en cuando

Tiene doble capa y muda de forma considerable

Necesita cepillado regular, y nunca hay que raparlo: en esta raza el rapado puede provocar que el pelo no vuelva a crecer bien.

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El pomerania es despierto, alegre, muy vinculado a su familia y notablemente vocal. La convivencia con él se juega casi por completo en dos frentes: gestionar el ladrido desde el principio y no tratarlo como un juguete.

Ladridos: el frente principal

Es un spitz: avisar forma parte de su repertorio. En un piso avisa del ascensor, del rellano, de la calle, y cada aviso se refuerza solo.

Qué hacer

Objetivo realista: que avise una o dos veces y pueda parar. Enseña una señal de fin de aviso y refuerza el silencio.

Identifica qué consigue: si ladra y le hablas, lo miras o lo coges, has pagado la conducta.

Y quítale el puesto de vigilancia junto a la ventana o la puerta.

Tratarlo como perro

Las conductas que se toleran por su tamaño se consolidan igual que en cualquier raza.

Qué hacer

Las mismas normas que a un perro grande, y no cogerlo en brazos cada vez que se pone nervioso: le quitas la posibilidad de gestionarlo por sí mismo.

Manejo y manto

Doble capa que muda de forma abundante y necesita cepillado regular.

Qué hacer

Cepillo asociado a comida desde cachorro, en sesiones de un minuto.

Y nunca rapar: en esta raza el rapado puede alterar el crecimiento del pelo de forma permanente.

Salud que afecta a su conducta

La luxación de rótula y los problemas dentales son frecuentes en razas miniatura. Un perro con molestias tolera menos y se irrita antes.

Qué hacer

Ante cojera intermitente o saltitos con una pata, revisión veterinaria. Y cuidado con los saltos desde el sofá.

Reactividad con perros grandes

Ladrar es su forma de conseguir que un perro grande se aleje antes de llegar. Y suele funcionar.

Qué hacer

Distancia y capacidad de elección, nunca en brazos para saludar.

Cachorro de pomerania: los primeros meses

El ladrido y el manejo son lo que después cuesta.

Qué hacer

Normas claras desde el día uno, cepillado asociado a comida, y socialización amplia sin exponerlo a perros bruscos.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo consigo que ladre menos?

El objetivo alcanzable es que avise y pueda parar, no el silencio: es un spitz y avisar forma parte de la raza. Reduce el acceso a los puntos de vigilancia, deja de pagar el ladrido en cualquier forma y refuerza activamente el silencio.

¿Se le puede rapar en verano?

No. En esta raza el rapado puede alterar el crecimiento del pelo de forma permanente, y además la doble capa también protege del calor. Lo correcto es cepillar a fondo, sobre todo en la muda.

¿Por qué gruñe cuando lo cojo o lo cepillo?

Suele ser incomodidad con el manejo, no carácter. Se previene acostumbrándolo desde cachorro con comida y sesiones muy cortas. Castigar el gruñido solo consigue que deje de avisar.

¿Es buena raza para un piso?

Sí por tamaño, siempre que se trabaje el ladrido desde el principio. Es el punto que más conflictos vecinales genera con esta raza.

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